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SESIONES DE LECTURA EN FILOSOFÍA DE LAS CIENCIAS


Sesión de lectura: “La estructura de las teorías científicas”, Parte I

La Parte I de La estructura de las teorías científicas se compone de apenas diez páginas y sirve de base para entender los orígenes históricos de lo que Suppe (1974/1979) llama la Concepción Heredada (CH) de la filosofía de la ciencia. Puesto que la CH fue producto del positivismo lógico (PL), es menester entender las raíces de esta tradición para saber de dónde viene la CH, qué clase de problemas intenta resolver y cómo difiere en relación a otras maneras de solucionar los mismos problemas en su época.

El PL fue producto de desarrollos científicos y filosóficos en los siglos XIX y XX, como respuesta a problemas planteados por estos desarrollos. Surge del Círculo de Viena y la Escuela de Reichenbach de Berlín, compuestas predominantemente de científicos, matemáticos y científicos convertidos en filósofos. Lo que los ocupó no fue necesariamente el rechazo de la metafísica, sino problemas fundamentales de carácter filosófico propios de la ciencia, los cuales emergieron de los desarrollos científicos del periodo mencionado.

Esta tradición surgió bajo el contexto de tres escuelas de pensamiento en Alemania, a decir:


El materialismo mecanicista

Dominó la ciencia alemana en el periodo de 1850 a 1880. Fue consecuencia del positivismo de Comte, del materialismo y del mecanicismo. Representada por Ludwig Büchner, quien afirmó que la ciencia establece gradualmente el hecho de que toda existencia obedece en todo momento leyes mecánicas inherentes a las cosas mismas. Es decir, la ciencia puede dar una visión del mundo completamente mecanicista sin apoyo de la especulación filosófica. Existe un mundo real y objetivo, independiente de quienes lo observan. La materia es primaria. La ciencia es el descubrimiento de los mecanismos de este mundo. El método científico lleva al conocimiento inmediato y objetivo de las leyes mecanicistas que rigen la materia en movimiento. No hay lugar para elementos apriorísticos en la ciencia natural o el conocimiento empírico. La observación del mundo es inmediata, sin elementos a prioris como mediación conceptual.

Passmore (1917) resume la actitud de Büchner y otros materialistas del siglo XIX en Alemania, a quienes identifica con biólogos, fisiólogos y otros científicos más que con filósofos, con las siguientes palabras:

“Natural science, men like Büchner were driven to reply, has no need of philosophy; from its own resources it can produce a general picture of the world, firmly based upon empirical inquiry and not in the least dependent upon philosophical speculation” (Passmore, 1917, p. 33-34).


El neokantianismo

El materialismo mecanicista empezó a ser rechazado en 1870 debido a avances en la fisiología y la psicología, ataques en la idea de un acceso inmediato a un mundo externo y de la capacidad de la ciencia para describir tal realidad. Estos avances se asociaron con Hermann von Helmhotz, Hermann Cohen y Ernst Cassirer. Este neokantianismo partió de que una filosofía adecuada debe prever la actividad del sujeto pensante en el desarrollo del conocimiento científico. A partir de una combinación de la filosofía kantiana con la matemática y la lógica, Cohen buscó desarrollar una epistemología de las ciencias naturales.

Lo que caracterizó este neokantianismo es la idea de que la ciencia tiene como función descubrir las formas generales o estructuras de las sensaciones, es decir, las estructuras de los fenómenos y no de las cosas en sí mismas. El conocimiento que la ciencia produce del mundo externo no es entonces sobre una realidad objetiva y aprehendida sin mediación, sino sobre redes de relaciones lógicas que se ejemplifican en la experiencia sensorial. Así, el conocimiento producido por la ciencia es sobre las formas y estructuras de los fenómenos como aquellas sensaciones mediadas por el sujeto pensante, el cual se adquiere al ahondar sistemáticamente en las apariencias.


El neopositivismo de Mach

Mach rechazó todo elemento apriorístico en la constitución del conocimiento de las cosas. Así, la ciencia se vuelve una “reflexión conceptual acerca de hechos, cuyos elementos son contenidos de conciencia que se nos dan por la sensación” (Suppe, 1974/1979, p. 25). Por ello, para Mach todo enunciado científico ha de ser verificable empíricamente, por lo cual todo enunciado en una teoría científica debe ser capaz de ser reducido a enunciados acerca de sensaciones.


La nueva física y la crisis filosófica de inicios del siglo XX

Bajo este marco, surgió la física moderna en la Europa de habla alemana: surge la teoría especial de la relatividad en 1905 y poco tiempo después la teoría de los quanta. De gran relevancia es el hecho de que estas teorías se consideraban incompatibles con las tres escuelas filosóficas principales de Alemania, lo cual llevó a una crisis filosófica. Tomando en cuenta la incompatibilidad de la nueva física con las preconcepciones sobre la naturaleza de la ciencia establecidas en Alemania, ¿cuál era la naturaleza de la empresa científica? Y ¿qué nueva filosofía de la ciencia había que adoptar? A esta crisis hubo dos intentos de soluciones:


Lo que caracterizó a ambos grupos fue su acuerdo con respecto al criterio de significación para los objetos teóricos de Mach, aunque recusaron la falta de espacio para las matemáticas en su teoría.

Aunque para Mach las teorías científicas son sobre regularidades fenoménicas, estas caracterizan tales regularidades en términos teóricos. Poincaré elaboró este punto, afirmando que los términos teóricos son convenciones usadas para referirse a tales fenómenos, por lo cual los términos teóricos han de ser definidos explícitamente en términos de fenómenos. Es decir, los términos teóricos son abreviaciones de descripciones en un lenguaje fenoménico.

Así, Suppe (1974/1979) resume la Concepción Heredada en el siguiente pasaje:

“Dado que las leyes de una teoría se formulan usando términos teóricos, esto capacita para expresar las leyes matemáticamente. Pero como los enunciados que usan términos teóricos se pueden eliminar y sustituir por otros equivalentes, en lenguaje fenoménico, estas leyes matemáticas no son más que convenciones para expresar ciertas relaciones mantenidas entre fenómenos” (Suppe, 1974/1979, p. 27).


La Concepción Heredada también fue influenciada por el trabajo de Frege, Cantor, Whitehead y Russell. La axiomatización de gran parte de la matemática en términos de la lógica llevó a la idea de que todas las matemáticas pueden expresarse en términos de lógica, por lo que la lógica es la esencia de las matemáticas. Por ello, el Círculo de Viena partió del presupuesto de que tanto los enunciados matemáticos de las leyes científicas como las definiciones de términos teóricos pueden darse en el lenguaje de la lógica matemática. La síntesis de Mach y Poincaré con la lógica matemática es llamada por Suppe (1974/1979) la Versión inicial de la Concepción Heredada.


La Versión inicial de la Concepción Heredada

Una teoría científica debe ser axiomatizada según la lógica matemática (cálculo de predicados de primer orden más identidad).

Los términos de la axiomatización se dividen en tres clases:


Los axiomas de la teoría son formulaciones de leyes científicas. Especifican las relaciones entre términos teóricos.

Puesto que los términos teóricos son abreviaturas de descripciones fenoménicas, las axiomatizaciones deben incluir definiciones explícitas de los términos teóricos de la forma siguiente:

$T(x) \iff O(x)$
(1)

Donde T es un término teórico y O es un término observacional. Estas definiciones explícitas se llaman reglas de correspondencia, ya que cada término teórico corresponde a un término observacional.

Suppe (1974/1979) identifica en Carnap la primera versión publicada de la Concepción Heredada.


A través de este análisis de las teorías científicas, el Círculo de Viena evitó el problema de la introducción de entidades metafísicas dentro de ellas al mismo tiempo que se salvan las entidades teóricas. Puesto que todo término teórico debe guardar una correspondencia con un término observacional, cualquier término que no corresponda a los fenómenos es inadmisible. Más importante aún, debido al éxito percibido por el Círculo de Viena para resolver los problemas de las teorías científicas a través de este análisis, sus integrantes buscaron extrapolar estos resultados a la filosofía en su totalidad. Así, la Concepción Heredada se convirtió en una doctrina general de la “significación cognitiva”. Solo discursos hechos en lenguaje fenoménico o usando términos que fueran abreviaturas de expresiones en el lenguaje fenoménico eran considerados significativos. Todo lo demás era un sinsentido metafísico. A esto se le ha llamado la teoría verificacionista del significado, y se resume a “el significado de un término estriba en su método de verificación [...] todo discurso cognitivamente significativo acerca del mundo debe ser empíricamente verificable” (Suppe, 1974/1979, p. 29).


En siguientes entradas se estudiará el desarrollo de la Concepción Heredada de acuerdo a la obra de Suppe (1974/1979).



Referencias bibliográficas

Passmore, J. (1917). A hundred years of philosophy. Gerald Duckworth & CO. LTD.

Suppe, F. (1979). La estructura de las teorías científicas (P. Castrillo & E. Rada, Trans.). Editora Nacional (Original work published 1974).


Freddy J. Molero-Ramírez

fmolero@mail.uniatlantico.edu.co