SESIONES DE LECTURA EN FILOSOFÍA DE LAS CIENCIAS
Capítulo 2 de 'Behind the mirror': Nacimiento de nuevas propiedades sistemáticas
El capítulo 2 refleja una corriente intelectual característica del siglo XX alrededor de los fenómenos naturales, a decir, el sistemismo y el emergentismo1. Lorenz defiende la existencia de sistemas cuyas propiedades difieren de las de sus partes al mismo tiempo que dependen de las interacciones entre estas. Asimismo, afirma que en la evolución la creación de estos sistemas íntegros lleva a una simplificación de sus partes, de tal forma que, incluso si un sistema nervioso puede llevar a cabo toda una serie de funciones cognitivas, una sola neurona no podría siquiera subsistir por su cuenta, lo cual contrasta con otro sistema unicelular como una ameba.
Otro elemento enfatizado en el capítulo es la introducción del concepto fulguración. El capítulo comienza con una pequeña discusión sobre cómo el discurso filogenético aún está permeado por un léxico que es propio de la investigación ontogenética (desde desarrollo hasta el término evolución mismo). Afirma que los términos empleados por los teóricos de la evolución están etimológicamente asociados a todo cuanto se desenvuelve a partir de un estado embrionario, tal y como la flor del capullo o el polluelo del huevo. Por ello, es necesario otro tipo de vocabulario que permita hablar sobre "algo que no estaba antes, sencillamente" (Lorenz, 1973/1974, p. 42), y a ello sugiere el término "fulguración". Un término como este, defiende, sería capaz de enfatizar mejor el cómo propiedades inéditas de un sistema emergen que nunca antes han existido2.
Lorenz considera que la evolución ocurre principalmente por la integración de diversos sistemas que, hasta el momento, funcionaban independientemente entre sí, formando una "unidad de orden superior" (Lorenz, 1973/1974, p. 45). Así, retoma a Goethe y su idea de que el desarrollo es la diferenciación y subordinación de las partes integrantes.
Al mismo tiempo que un sistema orgánico se torna más complejo por la integración de sistemas secundarios, la evolución tiende a la simplificación de estas unidades de orden superior por medio de la especialización de sus sistemas secundarios o partes. A modo ilustrativo, retomamos el ejemplo de las neuronas y las amebas, citando a Lorenz directamente:
"Incluso las células gangliomerales de nuestro cerebro que, una vez asociadas promueven el máximo rendimiento intelectivo, son, cada una de por sí, muy inferiores a una ameba o un paramecio, tanto si consideramos la prestación individual de la célula como los informes relevantes que comporta tal prestación. Una ameba o un paramecio posee toda una serie de respuestas congruentes para los estímulos externos, y 'sabe' numerosas cosas importantes sobre el medio ambiente. Sin embargo, la célula ganglionar sólo 'sabe' cuándo debe abrir fuego, e incluso ahí ignora cómo graduar la ótencia, únicamente actúa o se abstiene ateniéndose a la ley del 'todo o nada" (Lorenz, 1973/1974, p. 45-46).
Lorenz defiende que esta simplificación de sistemas secundarios, lo cual también llama "embrutecimiento", cumple una función importante. Es decir, no es un mero accidente de la historia evolutiva que los sistemas secundarios se simplifiquen. En el caso particular de la comunicación y la integración de información neuronal, Lorenz arguye que la comunicación notificada por las células no debe expedirse con mayor o menor intensidad según el estado de cada neurona, haciendo una analogía militar: "como tampoco queda al arbitrio del soldado disciplinado el ejecutar una orden con mayor o menor energía (Lorenz, 1973/1974, p. 46).
Una de las ideas más interesantes en este capítulo es la propuesta de que las especies modernas tienen todas las propiedades de sus antecesores primitivos. Lorenz dice:
"El procedimiento mencionado anteriormente por cuyo medio se integran en una totalidad funcional los sistemas secundarios ya existentes, acarrea una relación muy particular y hasta cierto punto unilateral que se manifiesta de una manera idéntica dentro del organismo entre su totalidad y los correspondientes sistemas secundarios, así como entre los seres superiores y sus antepasados primitivos ya desaparecidos (Lorenz, 1973/1974, p. 45-46).
Esta idea sufre de un problema similar a la fulguración: está formulada a un nivel de abstracción tal que resulta difícil apreciar qué consecuencias tiene para la investigación evolutiva. Así, cabe preguntarse qué beneficio tiene esta proposición para la investigación evolutiva. A modo ilustrativo, si estudiáramos a fondo e intentáramos aplicar estas ideas al filo Xenacoelomorpha, el cual exhibe pérdida secundaria de numerosos sistemas bajo la hipótesis Xenambulacraria, cabe preguntarse cuáles serían las propiedades sistémicas que, según Lorenz, permanecerían inalteradas pese a dichas pérdidas, así como qué papel desempeñaría esa identificación en la formulación o evaluación de hipótesis evolutivas.
Es posible que estas ideas no fueron diseñadas para tener un impacto en la práctica de los biólogos evolutivos, y que más bien sea una caracterización filosófica. Empero, a este nivel cabe preguntarse hasta qué punto la propuesta es simplemente falsa o lo suficientemente abstracta como para ser vacua. ¿Cuáles son exactamente las propiedades de los organismos que se comparten con sus antecesores? En el caso de Xenacoelomorpha bajo la hipótesis Xenambulacraria, si se entienden las propiedades como sistemas biológicos concretos (por ejemplo, un sistema excretorio especializado), entonces la tesis es falsa. Si, en cambio, las propiedades se toman como funciones biológicas generales (tal y como la excreción en sí misma, la cual es posible por difusión simple), entonces la tesis es una verdad de Perogrullo.
Más allá de las críticas a algunos puntos del capítulo, empatizo con el enfoque general al emergentismo y sistemismo. Los fenómenos de interés biológico normalmente son sistemas, cuyas propiedades no pueden ser entendidas sino a través de las interacciones entre sus partes. Esto ayudó a superar las limitaciones tanto del viejo mecanismo como del vitalismo, es decir, permitiendo reconocer propiedades emergentes sin abandonar una explicación naturalista ni recurrir al vitalismo. El espíritu de este capítulo, así, está en tierra firme.
1. También hace mención de la cibernética y teoría de sistemas.
2. Cabe preguntarse hasta qué punto emplear el término fulguración es una cuestión de estilo o verdaderamente impacta la práctica científica de los biólogos evolutivos. Lüttge (2012) registra que 'fulguración'no sobrevivió en la literatura. Empero, véase Lüttge (2021) como una de las excepciones.
Lorenz, K. (1974). La otra cara del espejo: Ensayo para una historia natural del saber humano. Plaza & Janes, S.A. (Original work published 1973)
Lüttge, U. (2012). Modularity and emergence: biology's challenge in understanding life. Plant Biology, 14(6), 865-871. https://doi.org/10.1111/j.1438-8677.2012.00659.x
Lüttge, U. (2021). Integrative emergence in contrast to separating modularity in plant biology: views on systems biology with information, signals and memory at scalar levels from molecules to the biosphere. Theoretical and Experimental Plant Physiology, 33(1), 1-13. https://doi.org/10.1007/s40626-021-00198-x
Freddy J. Molero-Ramírez
fmolero@mail.uniatlantico.edu.co