ANOTACIONES SOBRE CIENCIAS COGNITIVAS Y SU FILOSOFÍA
Las propiedades elementales de una representación mental (Smortchkova, Dołęga & Schlicht, 2020)
Hemos estudiado distintas razones que motivan la idea de una representación mental en la psicología y filosofía contemporánea:
Esto puede ser resumido de la siguiente manera: "Since the cognitive revolution in the 1950s, the notion of "mental representation" has played a crucial role throughout the sciences of the mind" (Smortchkova, Dołęga & Schlicht, 2020, p. 1). Como lo afirman los autores, las representaciones mentales están en el corazón de numerosos proyectos investigativos, los cuales van desde la psicología cognitiva y la neurociencia hasta la inteligencia artificial, la lingüística y la cognición animal. Estas, como ya hemos establecido, se emplean para explicar aptitudes psicológicas centrales como el lenguaje, la percepción, la memoria, la teoría de la mente, el razonamiento abstracto y la acción.
En virtud del importante papel que las representaciones mentales juegan en todas estas áreas de académica, no es de sorprender que hayan despertado un interés tan grande de parte de los filósofos, ni tampoco ha de ser sorpresivo que haya poco acuerdo con respecto al análisis de dicha noción. No existe un consenso sobre qué constituye una representación mental, ni tampoco sobre su papel explicativo en las funciones cognitivas, o su estatus ontológico en sí mismo. Así, existe un debate sobre si las representaciones mentales son necesarias para la explicación de los fenómenos previamente inventariados. Del mismo modo, entre quienes aceptan la existencia de las representaciones mentales, existe otro debate sobre cuál es su naturaleza metafísica y qué rol han de cumplir en las explicaciones científicas.
Esta entrada sirve como una breve introducción a las propiedades más elementales de las representaciones mentales basada en la introducción de Smortchkova, Dołęga & Schlicht (2020).
Mínimamente, una representación mental es una entidad mental que posee propiedades semánticas (Smortchkova, Dołęga & Schlicht, 2020). Dichas propiedades semánticas son el tener contenido y condiciones de corrección (correctness condition). La segunda establece las condiciones para que una representación represente de forma correcta o errada.
En la ciencia cognitiva, las representaciones mentales tienen una característica adicional: son objetos físicos. Usualmente, dichos objetos son instanciados en el cerebro por estructuras o patrones de actividad neuronales. Es decir, las representaciones mentales son objetos físicos instanciados en estructuras neuronales con contenido y condiciones de corrección.
Los filósofos contemporáneos normalmente se suscriben a una teoría de lo causal según la que solo entidades físicas pueden interactuar causalmente con otras. Así, los filósofos creen que el atribuirles fisicalidad hace que las representaciones mentales puedan participar en los procesos causales que subyacen la cognición. De otra manera, tendríamos el problema mente-cuerpo que tan repetido es en clases introductorias a la materia.
En virtud de ser objetos físicos, es necesario entonces dilucidar una propiedad adicional de las representaciones mentales: su aspecto dual de vehículo/contenido. Las representaciones mentales tienen un vehículo representacional, el cual es la realización física de dicha representación. Por otro lado, el contenido es aquello sobre lo que la representación es. Los autores ilustran esta distinción con el siguiente ejemplo no mental: La palabra 'gato' y la fotografía de un gato son ambos acerca de (o sobre) los gatos, pero ambos representan a los gatos a través de vehiculos distintos. No es lo mismo la realización física de la palabra 'gato' que la de la fotografía de un gato.
Los vehículos, a su vez, tienen dos propiedades: las materiales (el medio) y las sintácticas (el formato). Regresando al ejemplo anterior, incluso si la palabra 'gato' y la fotografía de un gato poseen el mismo contenido, ambos tienen formatos y medios diferentes. La palabra 'gato', por una parte, tiene un formato lingüístico, y su medio es la tinta sobre el papel. Por otra parte, la fotografía de un gato tiene un formato imagista, el cual se realiza en una placa fotográfica.
Como una nota crítica, uno podría cuestionarse hasta qué punto, en la ilustración anterior, la palabra 'gato' y la fotografía de un gato particular representan lo mismo. Una fotografía de un gato puede usarse como representación de los gatos a nivel general o como representación de un gato particular. La diferencia radicaría en el contexto pues, si la fotografía del gato estuviera para ilustrar un grupo taxonómico en un clado, se referiría a los gatos a nivel general, mientras que si estuviera colgada en la pared de mi casa sería la foto de mi gato específico; una representación de mi gato y no de los gatos.
En la ciencia cognitiva tradicional se toma el pensamiento como una serie de operaciones de permutación sobre representaciones mentales (Smortchkova, Dołęga & Schlicht, 2020). Aquí se introduce una vez más la analogía hardware/software que permea el pensamiento de los filósofos y los científicos cognitivos:
"A program in a digital computer consists of data structures and algorithms operating over these data structures, implemented in physical hardware. Similarly, the mind can be seen as consisting of mental representations and computations ranging over these representations, implemented in neural hardware" (Smortchkova, Dołęga & Schlicht, 2020, p. 3).
La teoría de la mente más popular en la literatura es la teoría computacional-representacional de la mente (CRTM). En palabras de los autores: "CRTM remains the most popular account of cognition across philosophy of cognitive science" (Smortchkova, Dołęga & Schlicht, 2020, p. 4). En ella, como lo sugiere el nombre, las representaciones mentales juegan un papel fundamental para explicar la naturaleza y actividad de la mente. Dicha teoría se compone de los siguientes postulados:
Así, los autores afirman que la CRTM es la unión de la teoría computacional de la mente con la teoría representacional de la mente. Esta es influyente entre los filósofos por una serie de razones, incluyendo:
Cómo explicar la eficacia causal de lo mental. En este caso, se refiere a la eficacia causal de lo intencional o de lo significativo. A modo ilustrativo: ¿cómo es que puedo afirmar que fue mi intención de alcanzar la leche en el refrigerador la que causó dicho acto? La respuesta clásica de la CRTM es que las representaciones mentales tienen tanto un vehículo como un contenido, donde el contenido se refiere al significado y lo intencional, mientras que el vehículo corresponde al formato y el medio. Los procesos mentales, al ser computacionales y, por ende, formales, solo responden a las propiedades sintácticas de las representaciones mentales. Recordemos que para la CRTM las señales y procesos neuronales actúan como algoritmos sobre estructuras de datos, donde las estructuras de datos son las representaciones mentales. Por último, para resolver esta problemática, los defensores de la CRTM afirman que el contenido semántico se correlaciona con la sintaxis de las representaciones1 (Fodor particularmente afirmó esto). Puesto que lo semántico se correlaciona con lo sintáctico y los procesos computacionales actúan sobre lo segundo, se puede afirmar que lo semántico (intencional, significativo) tiene eficacia causal:
"[T]o the that semantic properties of mental symbols are systematically correlated with their semantic properties, the semantic properties of symbols are indirectly relevant to causal mental processes and can be used to keep track of them" (Smortchkova, Dołęga & Schlicht, 2020, p. 4-5).
En resumen, esta visión clásica de la CRTM acepta que la cognición emplea representaciones mentales, que además es sensible a las características sintácticas de las representaciones mentales (y ergo indirectaemnte a sus características semánticas), y que consiste en la manipulación de dichas representaciones de acuerdo a reglas (similar a un algoritmo computacional). Así, las transiciones cognitivas son tractables y computables.
A la CRTM clásica se le puede añadir la tesis del Lenguaje del Pensamiento (Language of Thought, LOT) asociada con el trabajo de Fodor. Según esta tesis, las representaciones mentales tienen estructuras lingüísticas, y que el pensamiento ocurre en un lenguaje mental llamado mentalés. Adicionalmente, la LOT se suscribe a la tesis de que las representaciones mentales poseen contenidos proposicionales (el cual es constitutivo de estados mentales junto con una actitud proposicional como la creencia y el deseo) en virtud de tener una estructura sintáctica afin al lenguaje. A su vez, las representaciones mentales se componen de símbolos mentales primitivos, los cuales corresponden a los conceptos como GATO, que se utilizan en las proposiciones de las representaciones mentales. Así, lo que hemos estado llamado una representación mental de GATO, sería un símbolo mental primitivo según la LOT que se utiliza en representaciones mentales como "Flan es un gato" (o G(Flan), donde G es la propiedad de ser un gato). GATO en sí mismo no es una proposición, pero "Flan es un gato" sí lo es, ya que tiene condiciones de corrección. Uno puede comparar el mundo con el contenido de la representación para determinar si existe una correspondencia.
El principal argumento a favor de la LOT, afirman los autores, es una inferencia a la mejor explicación, la cual parte de las similitudes entre las propiedades del pensamiento y las del lenguaje. Así, según la LOT, las actitudes proposicionales (descritas en una entrada separada) se realizan como relaciones hacia oraciones en el mentalés (lenguaje del pensamiento) del individuo. La representación mental "Está lloviendo en Barranquilla" tiene un contenido proposicional que se puede especificar en el lenguaje de la lógica (dígase L(b), donde L corresponde a la propiedad de estar lluvioso y b a la constante que designa a Barranquilla)2. A su vez, se pueden tener distintas relaciones a tal proposición. Alguien un 17 de septiembre de 2026 puede creer que está lloviendo en Barranquilla, y dicha creencia probablemente sería falsa. Asimismo, alguien podría desear que llueva en Barranquilla. Ambas tienen el mismo contenido proposicional, pero el agente posee distintas relaciones a dicho contenido. Esto es lo que implica un estado mental qua la combinación de una actitud proposicional (una relación a una representación mental) y una representación mental.
Existen otros enfoques a la cognición que prescinden más o menos de las representaciones mentales, tal y como el conexionismo, las teorías dinámicas y el procesamiento predictivo. Sin embargo, ellas no serán objeto de esta entrada.
Hasta ahora hemos discutido en grandes rasgos qué son las representaciones mentales y cómo encajan en la teoría de la mente más popular dentro de la filosofía de la ciencia cognitiva, la CRTM. Sin embargo, queda una pregunta sumamente importante aún: ¿cómo puede una estructura física tomar el rol funcional de una representación? O ¿qué clase de trabajo esperamos que hagan las representaciones mentales en nuestras teorías? Esto es lo que, en ocasiones, se denomina el job description challenge, o el desafío de la descripción del trabajo de las representaciones mentales:
The question about the criteria by which something counts as a mental representation can be understood as a question about the job that a notion of mental representation is meant to carry out [...] The quest for the criteria for mental representations amounts to finding representational explanations that are clear about the way in which the fact that a component of a system is a representation contributes to the functioning of that system (Smortchkova, Dołęga & Schlicht, 2020, p. 8).
Al respecto, hay una diversidad de enfoques discutidos por Smortchkova, Dołęga & Schlicht (2020), entre ellos, el de Haugeland, el de problemas ávidos de representaciones, el de comparación a prototipo y el de patrones conductuales representacionales (fuertemente similar a los dos anteriores y discutido en la entrada sobre realismo deflacionario).
Para Haugeland, existen tres criterios que establecen qué es lo que hace que un sistema cognitivo sea representacional:
Por otro lado, Clark sugirió restringir las explicaciones representacionales a aquellos problemas que fueran ávidos de representaciones (representation-hungry problems). Es decir, existen problemas que no requieren representaciones mentales mientras que otros sí, siendo los últimos aquellos llamados ávidos de representaciones. Existen dos tipos principales de casos ávidos de representaciones: aquellos que involucran razonamiento sobre estados de cosas contrafácticos, inexistentes o ausentes, y aquellos que requieren de sensibilidad selectiva a estados de cosas cuyas manifestaciones físicas son complejas y revoltosas (como la habilidad de escoger los objetos más valiosos en una habitación).
Ahora bien, el enfoque de comparación a prototipo implica buscar usos preteóricos de la noción de representación para conseguir aplicaciones de dicha noción aceptados y no controversiales. Así, autores como Cummins han escogido el ejemplo del mapa cartográfico, el cual es una representación de un espacio físico como una ciudad. Otros como Gładziejewski han usado los sistemas de navegación de GPS para discutir los papeles principales que un sistema representacional debe cumplir. Esto le permitió a Gładziejewski defender una perspectiva estructuralista de las representaciones, según la que la relación representacional relevante entre una representación mental y su objetivo es la similitud estructural, del mismo modo que un mapa guarda una similitud estructural con una ciudad. En consecuencia, las características principales de una representación mental son las siguientes:
Existen otras propuestas al respecto, pero estas son las principales, y la de patrones representacionales conductuales ha sido discutida en una entrada distinta.
Los autores también discuten la naturalización del contenido mental. Sin embargo, ya hemos tocado ese tema en una entrada anterior, y lo seguiremos profundizando en entradas distintas. El objeto de esta entrada no fue más que establecer los componentes básicos de un concepto de representación mental en la filosofía de la ciencia cognitiva y cómo se relaciona con teorías tradicionales sobre la mente.
Las representaciones mentales juegan un papel fundamental en la filosofía de la mente y la ciencia cognitiva, así como también en las distintas ramas de la ciencia cognitiva. Esta se utiliza para explicar la conducta inteligente de los seres humanos y otras especies animales. Las propiedades principales de las representaciones mentales son su carácter de objeto físico con propiedades semánticas (tanto contenido, usualmente proposicional, como condiciones de corrección) y vehiculares (medio y formato). Se dice que existe una correlación sistemática entre las propiedades semánticas proposicionales de una representación mental y su sintaxis. Las representaciones son las estructuras de datos sobre las que algoritmos neuronales actúan para producir otros estados mentales o conductas inteligentes. Puesto que las computaciones solo son sensibles a las propiedades formales de los objetos, los contenidos de las representaciones mentales logran ser causalmente eficaces en virtud de la correlación semántica-sintaxis. Asimismo, puesto que las representaciones mentales son objetos físicos, se resuelve el problema de la causalidad mental. Sin embargo, existen aún debates sobre cómo entender la naturaleza de las representaciones y si son verdaderamente necesarias para explicar la conducta inteligente. Del mismo modo, existen debates sobre qué clase de papel deben cumplir en una teoría científica de la conducta inteligente. Por último, existen debates sobre cómo naturalizar el contenido mental, lo cual es discutido en una entrada distinta sobre semántica naturalizada.
1. La tesis de que la semántica de una representación mental se correlaciona sistemáticamente con su sintaxis puede ser problemática por diversas razones. Estas no se discutirán, salvo por una que puede causar confusión. La sintaxis normalmente se entiende como el conjunto de reglas para establecer cómo pueden ordenarse símbolos para generar fórmulas bien formadas. Cuando pensamos en una representación como GATO, esta no es más que un símbolo individual, no una proposición del tipo G(Flan), donde se asigna la propiedad de ser un gato a Flan. Una pregunta que puede surgir es: ¿cómo un símbolo como GATO en el mentalés puede poseer propiedades sintácticas, si no es en sí mismo una fórmula o expresión cuya formación pueda ser juzgada como buena o mala en virtud de seguir ciertas reglas? La respuesta radica en que incluso los símbolos individualmente pueden poseer propiedades sintácticas, y que estas no son solo propias de las fórmulas o expresiones qua combinaciones de símbolos. Usando el lenguaje español natural como ejemplo, la palabra 'gato' tiene las siguientes propiedades sintácticas: puede ocupar el rol funcional del núcleo de un sintagma nominal, pero no de un sintagma verbal. Es decir, es una propiedad sintáctica de la palabra gato que la puedo usar correctamente en la oración 'el gato tiene hambre' pero no 'el perro gato hambre'*.
2. Existen otros ejemplos que podemos emplear para ilustrar el carácter proposicional, lógico y sintáctico de las representaciones mentales en la teoría de Fodor. Pensemos en la proposición "Está soleado en Puebla" y "En la Costa vive un ribesiano anarquista". La primera puede tener una forma del tipo S(p), donde S se refiere a la propiedad de estar soleado y p es la constante que designa a Puebla. Por otro lado, la segunda puede tener la estructura ∃xC(x)∧R(x)∧A(x), donde C representa vivir en la Costa, R ser ribesiano y A ser anarquista. Regresando al ejemplo de los gatos, el concepto de gato puede hacer parte de una representación mental en un ejemplo como el siguiente: Lucas tiene un gato llamado Flan. En este caso, la estructura podría ser ∃x(G(x)∧T(l,x)∧L(x,Flan)), donde G(x) corresponde a la propiedad de ser un gato, T(x,y) a una relación donde x tiene a y (en este caso l tiene a x, donde l corresponde a Lucas) y L(x,y) a una relación donde x es llamado y. El punto es que las representaciones mentales clásicamente tienen contenidos que expresan proposiciones, donde conceptos como GATO pueden aparecer, pero una representación mental (bajo esta interpretación de la teoría) normalmente no tiene exclusivamente el contenido GATO o cualquier otro concepto aislado, sino que emplea dichos conceptos para formar proposiciones que puedan ser semánticas evaluadas, bien sea como verdaderas o falsas. Así, conceptos como GATOS aparecen en el cerebro no como representaciones, sino como símbolos mentales primitivos.
Smortchkova, J., Dołęga, K., & Schlicht, T. (2020). What are mental representations? Oxford University Press
Freddy J. Molero-Ramírez
fmolero@mail.uniatlantico.edu.co